A todo el mundo le gustan las historias. ¿Por qué no trabajar en la tuya propia? Pero no, no me refiero solo a la típica historia de superación personal que puedes trazar de forma más o menos evidente.
Me refiero a que dediques un tiempo a establecer tu propio universo narrativo; tu propio lore. Y, de nuevo, no estoy hablando de literatura, sino de nuestra propuesta como autor y/o profesional.
Puede que estés pensando: "Vale Víctor, ¿has tomado psicotrópicos?"
No. Al menos que recuerde.
Con el tiempo, el término se ha ampliado a espacios anteriores, como la propia literatura. Podemos decir que El Señor de los Anillos, por ejemplo, tiene su propio lore, al igual que cualquier narración con un contexto amplio.
¿Y de qué te sirve a ti como autor, profesional o creador pararte a pensar en tu propio lore?
→ Muy sencillo: te da un posicionamiento y una diferenciación única.
Ojo, no se trata de que crees de cero tu lore o tu narrativa, sino que hagas un trabajo de cierta introspección y le des vueltas. Lo bueno de esto es que, al igual que los mundos imaginarios, se irán expandiendo con el tiempo seguro.
🙋♂️ Manos al teclado: cómo empezar a perfilar tu propia narrativa
Aquí es cuando las cosas se unen de verdad con la construcción de historias, porque tu narrativa debe tener cosas que entroncan directamente con el diseño de mundos.
Vamos a ir una a una y te pondré un ejemplo literario y otro profesional y/o creativo para que tomes ideas que puedas aplicar tú mismo.
¿Qué necesitas para conformar tu narrativa?
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